Cuando dos enamorados se encuentras entre maraña de besos de un atardecer, vuelven a la edad de la inocencia, donde los dragones, hadas y magos se entremezclan para formar un mundo de espíritus.
Cantando hasta el alba, los besos del atardecer, bailan al son de los corazones salvajes de las pasiones, para fundirse en un único elemento, el amor. Ya solo el calor es testigo, de la edad de la inocencia convertida en los más bellos juegos de amor, para entrelazarse en un océano azul, de cariños, ternuras y belleza, en donde las fronteras de cada uno desaparecen para fundirse con la luna y poder iluminar las aguas nocturnas de las pasiones de sus almas.
Dos enamorados en la noche, compartiendo sus vidas entre caricias, fundiéndose en la esencia del otro y poder llegar a la edad de la fantasía, para disfrutar como niños de la magia de sus corazones.
Como Borrachos de las mil y una noche, viajan a los lugares mas recónditos de los mares de Diana, para poder decir en voz bajita, Te quiero, mientras ven en la tierra sus cuerpos fundirse en el baile de las sombras. Solo el tenue movimiento de las cortinas les devuelve a la realidad. Realidad que están a punto de sobrepasar en un mar de besos, para poder llegar a los lugares más bellos del universo.
Abrazados con sus brazos enredados, se miran acariciándose el alma sintiendo como el tiempo poco a poco se va parando en un cariño infinito. Sus corazones laten al unísono y ya no se sabe quien es quien.
Los besos del atardecer se convirtieron en el mas bello juego de los enamorados, el de descubrir el sabor del espíritu de la pareja donde la edad de la inocencia nunca se ira.
jueves, 9 de agosto de 2007
Las experiencias que tuve en mi primera actividad en una ONG (el aprendiz ambulante)
Un viaje místico hacia mi esencia.
Hablar desde el corazón, para definir un viaje místico hacia mi esencia y explicar las verdades que redescubrí. Por donde empezar, quizás por el principio.
Hace una semanas me apunte por primera vez a una ONG, con la esperanza de conocer nuevas gentes, nuevos sentimientos y como en muchos lugares he leído, llegar a conseguir estar un poco mas cerca de mi esencia. Buda dijo “ayúdate a ti mismo y ayudaras a los demás, ayuda a los demás y te ayudaras a ti mismo”, y con esa premisa emprendí un viaje que se convertiría en una entropía.
Todo comenzó el jueves 28 cuando tuve la reunión de presentación de los voluntarios y la explicación de la situación de cada niño. Me acuerdo que durante la exposición de los trastornos de cada uno, sentí un nudo en el estomago y enseguida pensé “madre mía, donde me he metido. Pero si están malísimos.¿Yo voy a saber cuidar a estas personas? Puffffff pero si nunca he cuidado de nadie y menos de niños pequeños. Mi relación con ellos siempre ha sido, niño deja de joder con la pelota, como la canción de Serrat”. Con esa sensación de que me había metido en un sitio en el que la iba a “cagar” seguro, me fui a casa y me acosté. Todo esto me duro hasta que comencé el lunes 2 de julio del 2007.
Cuando empecé, las cosas cambiaron totalmente y no solo supe cuidar a cada chaval, si no, que les hacia reír, y que disfrutaran del día. Una de las relaciones mas bonitas que tuve fue con Raúl, un niño que padecida del corazón. Me lo pasaba genial con el, jugábamos y me cogió bastante cariño. Gracias a el aprendí a dar abrazos y a mostrar mi ternura. Destacaría como experiencias enriquecedoras los juegos que mantuve con Nacho un niño que iba en silla de ruedas, con Diego un niño autista que me termino abrazando y dando besitos y con Cristian, un niño al que había que estar cuidando continuamente por que tenia problemas de estabilidad, su risa siempre estará en mi corazón. Como culmine de todas las experiencias que tuve, fue el día en el que estuve jugando con Paula, una niña con multitud de problemas. Ese día, que yo recuerde fue su mejor día, se partió de risa todo el día, y mas con los juegos que le hacia, como pedorretas o cualquier cosa que se me ocurría.
Todos estos juegos, risas y cuidados, me han aportado redescubrir algo que rara vez he sentido y que estado buscando siempre que me he acordado. Se trata de ese sentimiento de estar conectado a otra persona, a su mismo centro, comprender que la fachada (el físico) es irrelevante y que lo más bello de cada uno es lo que hay dentro. Ser participe de las risas de unos niños que miraban el presente disfrutando sin atender a los pormenores de su situación, me abrió en mi la esperanza y la luz de que la vida es simplemente juegos de cariño, ternura y felicidad. Entendí que lo único real que hay, es esa conexión de la que he hablado, donde solo se siente un profundo amor y las barreras de cada átomo del cuerpo se expanden hasta desaparecer para fundirse con todo lo que rodea al individuo. Quizás ese se el amor mas genuino, aceptar, comprender y abrirse con el alma hacia otra persona, aceptándolas completamente mientras damos todo el cariño que podamos dar.
Una vez que te sumerges en tal transformación, ya dejas de ver el mundo como siempre lo has hecho, y empiezas a tomar una perspectiva que va mucho más allá y que solo se puede sentir. Posiblemente las palabras que más se puedan asemejar sean gratitud, alegría, esperanza y la seguridad de vivir en un mundo lleno de amor. Realmente, desde mi experiencia, aseguro que únicamente hay risas, amor y felicidad en el mundo. Si toda la gente que conocí consigue ser feliz, es simplemente porque cada persona en el mundo puede llegar a tal felicidad. El amor, y la felicidad son los más preciados tesoros, pero curiosamente se esconden en nuestros corazones.
Para terminar, únicamente hacer mención a los excelentes voluntarios con los que compartí unas semanas mágicas. Personas excelentes que no dudaban en dar sin pedir nada a cambio, auténticos Ángeles.
Hablar desde el corazón, para definir un viaje místico hacia mi esencia y explicar las verdades que redescubrí. Por donde empezar, quizás por el principio.
Hace una semanas me apunte por primera vez a una ONG, con la esperanza de conocer nuevas gentes, nuevos sentimientos y como en muchos lugares he leído, llegar a conseguir estar un poco mas cerca de mi esencia. Buda dijo “ayúdate a ti mismo y ayudaras a los demás, ayuda a los demás y te ayudaras a ti mismo”, y con esa premisa emprendí un viaje que se convertiría en una entropía.
Todo comenzó el jueves 28 cuando tuve la reunión de presentación de los voluntarios y la explicación de la situación de cada niño. Me acuerdo que durante la exposición de los trastornos de cada uno, sentí un nudo en el estomago y enseguida pensé “madre mía, donde me he metido. Pero si están malísimos.¿Yo voy a saber cuidar a estas personas? Puffffff pero si nunca he cuidado de nadie y menos de niños pequeños. Mi relación con ellos siempre ha sido, niño deja de joder con la pelota, como la canción de Serrat”. Con esa sensación de que me había metido en un sitio en el que la iba a “cagar” seguro, me fui a casa y me acosté. Todo esto me duro hasta que comencé el lunes 2 de julio del 2007.
Cuando empecé, las cosas cambiaron totalmente y no solo supe cuidar a cada chaval, si no, que les hacia reír, y que disfrutaran del día. Una de las relaciones mas bonitas que tuve fue con Raúl, un niño que padecida del corazón. Me lo pasaba genial con el, jugábamos y me cogió bastante cariño. Gracias a el aprendí a dar abrazos y a mostrar mi ternura. Destacaría como experiencias enriquecedoras los juegos que mantuve con Nacho un niño que iba en silla de ruedas, con Diego un niño autista que me termino abrazando y dando besitos y con Cristian, un niño al que había que estar cuidando continuamente por que tenia problemas de estabilidad, su risa siempre estará en mi corazón. Como culmine de todas las experiencias que tuve, fue el día en el que estuve jugando con Paula, una niña con multitud de problemas. Ese día, que yo recuerde fue su mejor día, se partió de risa todo el día, y mas con los juegos que le hacia, como pedorretas o cualquier cosa que se me ocurría.
Todos estos juegos, risas y cuidados, me han aportado redescubrir algo que rara vez he sentido y que estado buscando siempre que me he acordado. Se trata de ese sentimiento de estar conectado a otra persona, a su mismo centro, comprender que la fachada (el físico) es irrelevante y que lo más bello de cada uno es lo que hay dentro. Ser participe de las risas de unos niños que miraban el presente disfrutando sin atender a los pormenores de su situación, me abrió en mi la esperanza y la luz de que la vida es simplemente juegos de cariño, ternura y felicidad. Entendí que lo único real que hay, es esa conexión de la que he hablado, donde solo se siente un profundo amor y las barreras de cada átomo del cuerpo se expanden hasta desaparecer para fundirse con todo lo que rodea al individuo. Quizás ese se el amor mas genuino, aceptar, comprender y abrirse con el alma hacia otra persona, aceptándolas completamente mientras damos todo el cariño que podamos dar.
Una vez que te sumerges en tal transformación, ya dejas de ver el mundo como siempre lo has hecho, y empiezas a tomar una perspectiva que va mucho más allá y que solo se puede sentir. Posiblemente las palabras que más se puedan asemejar sean gratitud, alegría, esperanza y la seguridad de vivir en un mundo lleno de amor. Realmente, desde mi experiencia, aseguro que únicamente hay risas, amor y felicidad en el mundo. Si toda la gente que conocí consigue ser feliz, es simplemente porque cada persona en el mundo puede llegar a tal felicidad. El amor, y la felicidad son los más preciados tesoros, pero curiosamente se esconden en nuestros corazones.
Para terminar, únicamente hacer mención a los excelentes voluntarios con los que compartí unas semanas mágicas. Personas excelentes que no dudaban en dar sin pedir nada a cambio, auténticos Ángeles.
Fin, o mejor dicho,
el principio de un nuevo comienzo.
jueves, 14 de junio de 2007
Cuento sobre como enfrentarse a las situaciones de la vida (Escrito por: el aprendiz ambulante)
Naufrago
La historia comienza con un naufragio y miles de personas que luchaban por sobrevivir.
Una de ellas consiguió hacerse con un baúl y empezó a juntar los restos del barco para hacerse una pequeña balsa. Cuando ya tuvo la suficiente superficie, empezó a remar, pero a los pocos metros se desquebrajaban la madera y empezaba a entrar agua otra vez. Desesperado, no dudo en emplear todos los medios para no perder la dudosa integridad de su barquita. Quito las maderas en las que se apoyaba la gente o utilizaba a las personas, para que les trajeran trozos del barco prometiéndoles que les dejaría subir, para después abandonarlos a su suerte en las aguas del océano. Lo peor de su maquiavelismo, y lo que le llevo a su perdición fue su ensimismamiento, que le impidió tratar a los demás como personas y ver lo que mucha gente le estaba gritando, que su barco debido al excesivo peso de los ajustes, se estaba hundiendo.
Atareado como una hormiguita, siguió poniendo peso, hasta que de repente, un estruendo proveniente del lado izquierdo, lo separo de su abstracción. Era un grupo de personas, que unidos por las manos, iban flotando y no se dieron cuenta de que se acercaban, a la cosa, ya no era una barca, de nuestro amigo.
Cuando fue a ver a que se debía el sonido, solo pudo soltar un refunfuño, ya que pensaba que era algún mástil o algo así, lo que había chocado.
Una de las personas asombrada por la respuesta, pregunto.
-¿Te pasa algo? ¿Necesitas algo?
-¡Que si me pasa algo dice!-gruño el balsero-Pues si, mas madera, y si me la traéis todos subiréis.
-Para que necesitas mas madera, ya tienes mucha-Dijo otro del grupo.
-Que para que necesito mas madera dice, pues para flotar, ¿para que va a ser?.
-Nosotros flotamos-Dijo otro en un tono alegre.
-Vosotros os moriréis. No vais ha poder estar flotando todo el tiempo.
-Tu tampoco, tu barco se esta hundiendo con el peso. Además, si consigues mantenerte a flote y remar, como piensas sobrevivir sin agua y sin comida.
-No entendéis nada-Gruño súper enfadado.
-Posiblemente nos equivoquemos, perdonad-Dijo otro del grupo
-Quizás nuestros destinos no sean tan diferentes, quizás la única diferencia es como recorremos el camino. Nosotros no luchamos por sobrevivir, porque sabemos que pueden pasar mil cosas que nos saquen de aquí, pero también pensamos que estos pueden ser nuestro últimos momentos y decidimos pasarlos de la manera mas bella que se nos ocurrió, unidos por las manos en comunión uno con otro, dejándonos llevar y acariciar por el dulce movimiento del agua.-Dijo la persona que había iniciado el grupo
Tanto si te emperras en construir un barco, como si empiezas a disfrutar flotando, el resultado puede ser exactamente el mismo, hundirte o llegar a una playa por la fuerza de las olas.
El flotar en una situación estresante podría ser fijarse en el lado cómico o el intentar buscar alguna enseñanza provechosa, ect… Hay mil formas de navegar, busca la que mas te haga feliz
La historia comienza con un naufragio y miles de personas que luchaban por sobrevivir.
Una de ellas consiguió hacerse con un baúl y empezó a juntar los restos del barco para hacerse una pequeña balsa. Cuando ya tuvo la suficiente superficie, empezó a remar, pero a los pocos metros se desquebrajaban la madera y empezaba a entrar agua otra vez. Desesperado, no dudo en emplear todos los medios para no perder la dudosa integridad de su barquita. Quito las maderas en las que se apoyaba la gente o utilizaba a las personas, para que les trajeran trozos del barco prometiéndoles que les dejaría subir, para después abandonarlos a su suerte en las aguas del océano. Lo peor de su maquiavelismo, y lo que le llevo a su perdición fue su ensimismamiento, que le impidió tratar a los demás como personas y ver lo que mucha gente le estaba gritando, que su barco debido al excesivo peso de los ajustes, se estaba hundiendo.
Atareado como una hormiguita, siguió poniendo peso, hasta que de repente, un estruendo proveniente del lado izquierdo, lo separo de su abstracción. Era un grupo de personas, que unidos por las manos, iban flotando y no se dieron cuenta de que se acercaban, a la cosa, ya no era una barca, de nuestro amigo.
Cuando fue a ver a que se debía el sonido, solo pudo soltar un refunfuño, ya que pensaba que era algún mástil o algo así, lo que había chocado.
Una de las personas asombrada por la respuesta, pregunto.
-¿Te pasa algo? ¿Necesitas algo?
-¡Que si me pasa algo dice!-gruño el balsero-Pues si, mas madera, y si me la traéis todos subiréis.
-Para que necesitas mas madera, ya tienes mucha-Dijo otro del grupo.
-Que para que necesito mas madera dice, pues para flotar, ¿para que va a ser?.
-Nosotros flotamos-Dijo otro en un tono alegre.
-Vosotros os moriréis. No vais ha poder estar flotando todo el tiempo.
-Tu tampoco, tu barco se esta hundiendo con el peso. Además, si consigues mantenerte a flote y remar, como piensas sobrevivir sin agua y sin comida.
-No entendéis nada-Gruño súper enfadado.
-Posiblemente nos equivoquemos, perdonad-Dijo otro del grupo
-Quizás nuestros destinos no sean tan diferentes, quizás la única diferencia es como recorremos el camino. Nosotros no luchamos por sobrevivir, porque sabemos que pueden pasar mil cosas que nos saquen de aquí, pero también pensamos que estos pueden ser nuestro últimos momentos y decidimos pasarlos de la manera mas bella que se nos ocurrió, unidos por las manos en comunión uno con otro, dejándonos llevar y acariciar por el dulce movimiento del agua.-Dijo la persona que había iniciado el grupo
Tanto si te emperras en construir un barco, como si empiezas a disfrutar flotando, el resultado puede ser exactamente el mismo, hundirte o llegar a una playa por la fuerza de las olas.
El flotar en una situación estresante podría ser fijarse en el lado cómico o el intentar buscar alguna enseñanza provechosa, ect… Hay mil formas de navegar, busca la que mas te haga feliz
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3.Cuentos (escritos por el autor del blog)
Cuento sobre el desapego (Escrito por: el aprendiz ambulante)
Un arbolito en una pradera 

Había una vez un árbol de hoja caduca que placenteramente, se erguía en una pradera. Su copa era grande y espesa con hojas de todos los tamaños apoyadas sobre sus ramas fuertes. Su tronco servia de hogar para multitud de insectos y pájaros que no dudaban en hacerle un agujerito para vivir.
Nuestro protagonista amaba su vida, con multitud de colores, formas y especies, pero un buen día al llegar el invierno, noto que sus hojas se iban cayendo. Nada extraño en un árbol que hoja caduca, que cada año renueva sus hojas. Pensareis que debido, a que esa era su naturaleza, ya estaría acostumbrado, pero aquel año empezó a tener miedo por si acaso, no volverían a brotas sus amadas hojas que tanta vida le daban.
De esta manera, se fue aferrando cada vez más a sus hojas, impidiendo que se soltasen. Poco a poco, los animales con la llegada del invierno, se fueron yendo a sus guaridas a invernar y nuestro árbol se fue quedando solo, como de costumbre en estas fechas, pero no podía dejar de sentirse triste.
Pensó que a la llegada de la primavera, volverían los pajaritos a su copa, las hormigas a recorres su tronco y los conejos a refugiarse en sus pies, pero no fue así. Seguía aferrado a sus hojas, y ahora solo era el fantasma de lo que fue, sus ramas eran débiles, su tronco escueto y se inclinaba un poco, seguramente del pesar que sentía.
No podía dejar soltar sus hojas, porque le habían aportado tanta felicidad, que decidir despedirse de ellas significaba enfrentarse a la idea de no volver a vivir lo que había vivido con ellas. Le daba pánico el futuro, porque no sabia lo que había y podía ser mucho peor a lo que ahora tenia. Quería desesperadamente parar el tiempo y vivir cada día de su vida, las experiencias que había tenido.
Ahora, no se le acercaba nadie y solo le quedaba rememorar sus años felices vigilando las hojas para que no se les llevara el viento, su única esperanza para que volviesen los animales
Un alto roble que estaba junto a él, le dijo en lenguaje de árbol:
-Puedes estar mucho mejor, sueltas tus hojas, ábrete a nuevas experiencias. Las experiencias que viviste hace tiempo ya pertenecen al pasado y como tus hojas, están muertas.
-Mis hojas no están muertas. -Dijo el arbolito al roble- Seguramente alguien vendrá y apreciara mi belleza.
-¿¿Quien?? Nadie se acerca a un ser vivo que solo es el reflejo de lo que fue y la huella de su tristeza. Prueba a soltar una hoja, ya veras lo que ocurre.
El arbolito soltó una hoja con muchísimo temblor y confiando de que por una, no pasaría nada. En el mismo instante en que la soltó, la sabia empezó a circular por donde había estado la hoja y una agradable sensación de fuerza y vida recorrió toda la rama
La hoja que soltó, termino formando hongos que iban descomponiendo la hoja para nutrir el suelo. Al cabo de los días, pequeños tallos de hierba empezaron a brotar en donde se había desecho la hoja.
Alucinado, decidió entonces soltar más hojas, no todas, todavía tenia que ir con cuidado, y observar que pasaba. Al cabo del mes se lleno de hierba el suelo y sus ramas empezaron a tener hojas y a ser fuertes de nuevo. La hierba atrajo hormigas y algún que otro animal que se quería refugiar en su sombra.
Para el verano, ya era el árbol que siempre fue, pero más sabio y fuerte. Llego a la conclusión que los pequeños cambios pueden generan un montón de vida, pero para que sucedan debes soltar las cosas antiguas para dejar hueco a las nuevas, teniendo la seguridad de que por cada hoja que sueltes aparecerá otra, sirviendo la antigua de nutriente para el suelo o comida para las hormigas atrayendo, de este modo más vida a tu alrededor
Nuestro protagonista amaba su vida, con multitud de colores, formas y especies, pero un buen día al llegar el invierno, noto que sus hojas se iban cayendo. Nada extraño en un árbol que hoja caduca, que cada año renueva sus hojas. Pensareis que debido, a que esa era su naturaleza, ya estaría acostumbrado, pero aquel año empezó a tener miedo por si acaso, no volverían a brotas sus amadas hojas que tanta vida le daban.
De esta manera, se fue aferrando cada vez más a sus hojas, impidiendo que se soltasen. Poco a poco, los animales con la llegada del invierno, se fueron yendo a sus guaridas a invernar y nuestro árbol se fue quedando solo, como de costumbre en estas fechas, pero no podía dejar de sentirse triste.
Pensó que a la llegada de la primavera, volverían los pajaritos a su copa, las hormigas a recorres su tronco y los conejos a refugiarse en sus pies, pero no fue así. Seguía aferrado a sus hojas, y ahora solo era el fantasma de lo que fue, sus ramas eran débiles, su tronco escueto y se inclinaba un poco, seguramente del pesar que sentía.
No podía dejar soltar sus hojas, porque le habían aportado tanta felicidad, que decidir despedirse de ellas significaba enfrentarse a la idea de no volver a vivir lo que había vivido con ellas. Le daba pánico el futuro, porque no sabia lo que había y podía ser mucho peor a lo que ahora tenia. Quería desesperadamente parar el tiempo y vivir cada día de su vida, las experiencias que había tenido.
Ahora, no se le acercaba nadie y solo le quedaba rememorar sus años felices vigilando las hojas para que no se les llevara el viento, su única esperanza para que volviesen los animales
Un alto roble que estaba junto a él, le dijo en lenguaje de árbol:
-Puedes estar mucho mejor, sueltas tus hojas, ábrete a nuevas experiencias. Las experiencias que viviste hace tiempo ya pertenecen al pasado y como tus hojas, están muertas.
-Mis hojas no están muertas. -Dijo el arbolito al roble- Seguramente alguien vendrá y apreciara mi belleza.
-¿¿Quien?? Nadie se acerca a un ser vivo que solo es el reflejo de lo que fue y la huella de su tristeza. Prueba a soltar una hoja, ya veras lo que ocurre.
El arbolito soltó una hoja con muchísimo temblor y confiando de que por una, no pasaría nada. En el mismo instante en que la soltó, la sabia empezó a circular por donde había estado la hoja y una agradable sensación de fuerza y vida recorrió toda la rama
La hoja que soltó, termino formando hongos que iban descomponiendo la hoja para nutrir el suelo. Al cabo de los días, pequeños tallos de hierba empezaron a brotar en donde se había desecho la hoja.
Alucinado, decidió entonces soltar más hojas, no todas, todavía tenia que ir con cuidado, y observar que pasaba. Al cabo del mes se lleno de hierba el suelo y sus ramas empezaron a tener hojas y a ser fuertes de nuevo. La hierba atrajo hormigas y algún que otro animal que se quería refugiar en su sombra.
Para el verano, ya era el árbol que siempre fue, pero más sabio y fuerte. Llego a la conclusión que los pequeños cambios pueden generan un montón de vida, pero para que sucedan debes soltar las cosas antiguas para dejar hueco a las nuevas, teniendo la seguridad de que por cada hoja que sueltes aparecerá otra, sirviendo la antigua de nutriente para el suelo o comida para las hormigas atrayendo, de este modo más vida a tu alrededor
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3.Cuentos (escritos por el autor del blog)
Alcanzar el equilibrio
Por supuesto, todos los extremos son malos. La contrapartida de la obsesión por la imagen es el descuido absoluto, tan negativo como la obsesión. Se trata de encontrar un sano equilibrio entre la moda y la persona que somos, en el punto en el que nos sintamos cómodas con nosotras mismas.Si bien es importante sentirse parte de un grupo, ser aceptado socialmente, también es cierto que no podemos lograrlo sin aceptarnos primero a nosotros mismos. Debemos tener claro que lo que nos hace bien, puede que no coincida con el bien de otros; debemos aprender a compartir sin juzgar y sin juzgamos, asumiendo las diferencias que nos caracterizan a cada uno de nosotros como personas únicas e irremplazables. Si no existe una armonía interior entre nuestras emociones y nuestro cuerpo, no podremos sentimos en armonía con nuestro medio. Necesitamos aprender a querer nuestro cuerpo, aceptarlo y asumir que nos a compañará en el largo camino de nuestras vidas. Darle lo que necesita, ni más ni menos, es lo que nos llevará al verdadero equilibrio.
Potenciar la auto imagen

Así es que pongamos nuestra energía en aceptarnos y querernos como somos. Renunciemos a cambiar aquello que no se puede cambiar, la altura, la edad o la estructura corporal heredada genéticamente… Aunque no seamos como se espera que sea una persona de éxito. También podemos ser felices.
Cuando la presión del esteriotipo deja de afectarnos, nos damos cuenta de que el éxito y la felicidad llegan cuando somos nosotros mismos porque, entonces, somos libres para decidir lo que queremos cambiar.
Al partir de la aceptación y del amor por uno mismo, nos será mucha más fácil adelgazar o comer sano, por ejemplo- Por esto es tan importante filtrar la información, rechazando la que nos hace frágiles y quedándonos con la que nos fortalece
Cuando la presión del esteriotipo deja de afectarnos, nos damos cuenta de que el éxito y la felicidad llegan cuando somos nosotros mismos porque, entonces, somos libres para decidir lo que queremos cambiar.
Al partir de la aceptación y del amor por uno mismo, nos será mucha más fácil adelgazar o comer sano, por ejemplo- Por esto es tan importante filtrar la información, rechazando la que nos hace frágiles y quedándonos con la que nos fortalece
(articulo sacado de un numero de mente sana, mas adelante intentare buscar el numero y el autor)
Aumentar la autoestima
Cinco claves para aumentar tu autoestima (articulo sacado de un numero de mente sana, mas adelante intentare buscar el numero y el autor)
Buscar continuamente la aprobación externa es un signo de baja autoestima. Si nos centramos en fortalecerla, pasaremos a ser nuestra propia fuente de valoración y personas más auténticas.
1 MUÉSTRATE TAL COMO ERES
Cuando nos falta seguridad en nosotros mismos, ocultamos la verdadera persona que somos, ya que el miedo al rechazo ha¬ce que actuemos de acuerdo a lo que supo¬nemos que esperan de nosotros. Vestimos nuestra personalidad con los más variados disfraces para adecua
rlos a las distintas per¬sonas y circunstancias a las que nos enfren¬tamos. Además de resultar agotador, este comportamiento acaba generando un esta¬do de confusión tan grande que al final ya no sabemos qué es auténtico y qué es un disfraz. Lo mejor es atrevemos a ser siem¬pre como realmente somos, asumiendo que no podemos gustar a todo el mundo, de la misma manera que no todas las personas nos gustan a nosotros. No se trata de recha¬zar sino de elegir: como tenemos criterios y pensamientos diferentes, solemos reunir¬nos con quienes los comparten. Mostramos como realmente somos nos dará la seguri¬dad de tener afectos sinceros y la tranqui¬lidad de reafirmamos en nosotros mismos.
2 SÉ AUTÓNOMO
Ya desde niños nos vemos sometidos a unas normas de comportamiento que solemos asumir como normales. Son muchas las re¬glas que cumplimos sin queja, sin ponerlas en duda: en el colegio, en el trabajo, en las instituciones... La sociedad marca las pau¬tas que debemos aceptar para no provocar conflictos. Paralelamente, cada uno de no¬sotros tiene sus propias normas o pautas personales a partir de las cuales se “gobier¬na” y que ninguna otra persona conoce me¬jor que nosotros mismos. Saber manejarse de acuerdo a estas normas personales, y no según las de otra persona, es la segunda condición para tener una buena autoesti¬ma. Escúchate a ti mismo, sé consecuente con lo que piensas. Haz lo que te haga sen¬tirte bien realmente.
3 MARCA UNOS LÍMITES
Nuevamente, el miedo al rechazo, a no ser aceptados y queridos, hace que una de las palabras más difíciles de pronunciar se “no”. Saber poner límites significa aceptar sólo aquello que sabemos que podemos y queremos hacer. Saber decir que no te dará satisfacciones y aceptarás sólo aquello que te haga bien, que sea positivo para U y que realmente quieras que te pase. Es importante recordar que poner límites forma parte del respeto hacia nosotros mismos. No se trata de negar sino de crear síes auténticos.
4 SIÉNTETE ORGULLOSO
Cada vez que nos disfrazamos para ser aceptados, que obedecemos las normas y reglas de los demás para pertenecer a un grupo o que dej amos de decir que “no” a lo que nos daña, estamos perdiendo la oportunidad de sentimos orgullosos de ser quienes somos. Es decir, reemplazamos nuestro nombre propio, el que verdaderamente nos identifica, por la identidad de lo que creemos que tiene más valor. Por ejemplo, cuando yo me presento, siempre digo: “Soy Elizabeth” y continúo con lo que tengo que
de hacerlo así, dijera: “Soy psicóloga”, se evidenciaría que mi orgullo radica en mi profesión y no en mi misma. Por supuesto que también puedo estar orgullosa de ser psicóloga, pero no lo estaré si primero no estoy orgullosa de mí misma, simple¬mente por el hecho de ser Elizabeth. Inten¬ta dejar de buscar por qué sentirte orgulloso y procura entender que la sola razón de ser quien eres es motivo de sobra.
5 APRENDE TAMBIÉN A RECIBIR
Puede que creas que lo más importante es dar, no obstante, aunque no sea el mensaje más escuchado, recibir es igual de importante. Si no podemos o no sabemos aceptar lo que otros nos ofrecen, puede que sea porque no nos sintamos merecedores. Por
eso, el acto de dar se convierte en la búsqueda del consentimiento. Cuando únicamente das, buscas ser reconocido por tu buena obra pero no por lo que eres. Si te valoras a ti mismo, dar te resultará tan sencillo como recibir, y será un hecho desinteresado
Buscar continuamente la aprobación externa es un signo de baja autoestima. Si nos centramos en fortalecerla, pasaremos a ser nuestra propia fuente de valoración y personas más auténticas.
1 MUÉSTRATE TAL COMO ERES
Cuando nos falta seguridad en nosotros mismos, ocultamos la verdadera persona que somos, ya que el miedo al rechazo ha¬ce que actuemos de acuerdo a lo que supo¬nemos que esperan de nosotros. Vestimos nuestra personalidad con los más variados disfraces para adecua
rlos a las distintas per¬sonas y circunstancias a las que nos enfren¬tamos. Además de resultar agotador, este comportamiento acaba generando un esta¬do de confusión tan grande que al final ya no sabemos qué es auténtico y qué es un disfraz. Lo mejor es atrevemos a ser siem¬pre como realmente somos, asumiendo que no podemos gustar a todo el mundo, de la misma manera que no todas las personas nos gustan a nosotros. No se trata de recha¬zar sino de elegir: como tenemos criterios y pensamientos diferentes, solemos reunir¬nos con quienes los comparten. Mostramos como realmente somos nos dará la seguri¬dad de tener afectos sinceros y la tranqui¬lidad de reafirmamos en nosotros mismos.2 SÉ AUTÓNOMO
Ya desde niños nos vemos sometidos a unas normas de comportamiento que solemos asumir como normales. Son muchas las re¬glas que cumplimos sin queja, sin ponerlas en duda: en el colegio, en el trabajo, en las instituciones... La sociedad marca las pau¬tas que debemos aceptar para no provocar conflictos. Paralelamente, cada uno de no¬sotros tiene sus propias normas o pautas personales a partir de las cuales se “gobier¬na” y que ninguna otra persona conoce me¬jor que nosotros mismos. Saber manejarse de acuerdo a estas normas personales, y no según las de otra persona, es la segunda condición para tener una buena autoesti¬ma. Escúchate a ti mismo, sé consecuente con lo que piensas. Haz lo que te haga sen¬tirte bien realmente.
3 MARCA UNOS LÍMITES
Nuevamente, el miedo al rechazo, a no ser aceptados y queridos, hace que una de las palabras más difíciles de pronunciar se “no”. Saber poner límites significa aceptar sólo aquello que sabemos que podemos y queremos hacer. Saber decir que no te dará satisfacciones y aceptarás sólo aquello que te haga bien, que sea positivo para U y que realmente quieras que te pase. Es importante recordar que poner límites forma parte del respeto hacia nosotros mismos. No se trata de negar sino de crear síes auténticos.4 SIÉNTETE ORGULLOSO
Cada vez que nos disfrazamos para ser aceptados, que obedecemos las normas y reglas de los demás para pertenecer a un grupo o que dej amos de decir que “no” a lo que nos daña, estamos perdiendo la oportunidad de sentimos orgullosos de ser quienes somos. Es decir, reemplazamos nuestro nombre propio, el que verdaderamente nos identifica, por la identidad de lo que creemos que tiene más valor. Por ejemplo, cuando yo me presento, siempre digo: “Soy Elizabeth” y continúo con lo que tengo que
de hacerlo así, dijera: “Soy psicóloga”, se evidenciaría que mi orgullo radica en mi profesión y no en mi misma. Por supuesto que también puedo estar orgullosa de ser psicóloga, pero no lo estaré si primero no estoy orgullosa de mí misma, simple¬mente por el hecho de ser Elizabeth. Inten¬ta dejar de buscar por qué sentirte orgulloso y procura entender que la sola razón de ser quien eres es motivo de sobra.
5 APRENDE TAMBIÉN A RECIBIR

Puede que creas que lo más importante es dar, no obstante, aunque no sea el mensaje más escuchado, recibir es igual de importante. Si no podemos o no sabemos aceptar lo que otros nos ofrecen, puede que sea porque no nos sintamos merecedores. Por
eso, el acto de dar se convierte en la búsqueda del consentimiento. Cuando únicamente das, buscas ser reconocido por tu buena obra pero no por lo que eres. Si te valoras a ti mismo, dar te resultará tan sencillo como recibir, y será un hecho desinteresado
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