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jueves, 14 de junio de 2007
Alcanzar el equilibrio
Por supuesto, todos los extremos son malos. La contrapartida de la obsesión por la imagen es el descuido absoluto, tan negativo como la obsesión. Se trata de encontrar un sano equilibrio entre la moda y la persona que somos, en el punto en el que nos sintamos cómodas con nosotras mismas.Si bien es importante sentirse parte de un grupo, ser aceptado socialmente, también es cierto que no podemos lograrlo sin aceptarnos primero a nosotros mismos. Debemos tener claro que lo que nos hace bien, puede que no coincida con el bien de otros; debemos aprender a compartir sin juzgar y sin juzgamos, asumiendo las diferencias que nos caracterizan a cada uno de nosotros como personas únicas e irremplazables. Si no existe una armonía interior entre nuestras emociones y nuestro cuerpo, no podremos sentimos en armonía con nuestro medio. Necesitamos aprender a querer nuestro cuerpo, aceptarlo y asumir que nos a compañará en el largo camino de nuestras vidas. Darle lo que necesita, ni más ni menos, es lo que nos llevará al verdadero equilibrio.
Potenciar la auto imagen

Así es que pongamos nuestra energía en aceptarnos y querernos como somos. Renunciemos a cambiar aquello que no se puede cambiar, la altura, la edad o la estructura corporal heredada genéticamente… Aunque no seamos como se espera que sea una persona de éxito. También podemos ser felices.
Cuando la presión del esteriotipo deja de afectarnos, nos damos cuenta de que el éxito y la felicidad llegan cuando somos nosotros mismos porque, entonces, somos libres para decidir lo que queremos cambiar.
Al partir de la aceptación y del amor por uno mismo, nos será mucha más fácil adelgazar o comer sano, por ejemplo- Por esto es tan importante filtrar la información, rechazando la que nos hace frágiles y quedándonos con la que nos fortalece
Cuando la presión del esteriotipo deja de afectarnos, nos damos cuenta de que el éxito y la felicidad llegan cuando somos nosotros mismos porque, entonces, somos libres para decidir lo que queremos cambiar.
Al partir de la aceptación y del amor por uno mismo, nos será mucha más fácil adelgazar o comer sano, por ejemplo- Por esto es tan importante filtrar la información, rechazando la que nos hace frágiles y quedándonos con la que nos fortalece
(articulo sacado de un numero de mente sana, mas adelante intentare buscar el numero y el autor)
Aumentar la autoestima
Cinco claves para aumentar tu autoestima (articulo sacado de un numero de mente sana, mas adelante intentare buscar el numero y el autor)
Buscar continuamente la aprobación externa es un signo de baja autoestima. Si nos centramos en fortalecerla, pasaremos a ser nuestra propia fuente de valoración y personas más auténticas.
1 MUÉSTRATE TAL COMO ERES
Cuando nos falta seguridad en nosotros mismos, ocultamos la verdadera persona que somos, ya que el miedo al rechazo ha¬ce que actuemos de acuerdo a lo que supo¬nemos que esperan de nosotros. Vestimos nuestra personalidad con los más variados disfraces para adecua
rlos a las distintas per¬sonas y circunstancias a las que nos enfren¬tamos. Además de resultar agotador, este comportamiento acaba generando un esta¬do de confusión tan grande que al final ya no sabemos qué es auténtico y qué es un disfraz. Lo mejor es atrevemos a ser siem¬pre como realmente somos, asumiendo que no podemos gustar a todo el mundo, de la misma manera que no todas las personas nos gustan a nosotros. No se trata de recha¬zar sino de elegir: como tenemos criterios y pensamientos diferentes, solemos reunir¬nos con quienes los comparten. Mostramos como realmente somos nos dará la seguri¬dad de tener afectos sinceros y la tranqui¬lidad de reafirmamos en nosotros mismos.
2 SÉ AUTÓNOMO
Ya desde niños nos vemos sometidos a unas normas de comportamiento que solemos asumir como normales. Son muchas las re¬glas que cumplimos sin queja, sin ponerlas en duda: en el colegio, en el trabajo, en las instituciones... La sociedad marca las pau¬tas que debemos aceptar para no provocar conflictos. Paralelamente, cada uno de no¬sotros tiene sus propias normas o pautas personales a partir de las cuales se “gobier¬na” y que ninguna otra persona conoce me¬jor que nosotros mismos. Saber manejarse de acuerdo a estas normas personales, y no según las de otra persona, es la segunda condición para tener una buena autoesti¬ma. Escúchate a ti mismo, sé consecuente con lo que piensas. Haz lo que te haga sen¬tirte bien realmente.
3 MARCA UNOS LÍMITES
Nuevamente, el miedo al rechazo, a no ser aceptados y queridos, hace que una de las palabras más difíciles de pronunciar se “no”. Saber poner límites significa aceptar sólo aquello que sabemos que podemos y queremos hacer. Saber decir que no te dará satisfacciones y aceptarás sólo aquello que te haga bien, que sea positivo para U y que realmente quieras que te pase. Es importante recordar que poner límites forma parte del respeto hacia nosotros mismos. No se trata de negar sino de crear síes auténticos.
4 SIÉNTETE ORGULLOSO
Cada vez que nos disfrazamos para ser aceptados, que obedecemos las normas y reglas de los demás para pertenecer a un grupo o que dej amos de decir que “no” a lo que nos daña, estamos perdiendo la oportunidad de sentimos orgullosos de ser quienes somos. Es decir, reemplazamos nuestro nombre propio, el que verdaderamente nos identifica, por la identidad de lo que creemos que tiene más valor. Por ejemplo, cuando yo me presento, siempre digo: “Soy Elizabeth” y continúo con lo que tengo que
de hacerlo así, dijera: “Soy psicóloga”, se evidenciaría que mi orgullo radica en mi profesión y no en mi misma. Por supuesto que también puedo estar orgullosa de ser psicóloga, pero no lo estaré si primero no estoy orgullosa de mí misma, simple¬mente por el hecho de ser Elizabeth. Inten¬ta dejar de buscar por qué sentirte orgulloso y procura entender que la sola razón de ser quien eres es motivo de sobra.
5 APRENDE TAMBIÉN A RECIBIR
Puede que creas que lo más importante es dar, no obstante, aunque no sea el mensaje más escuchado, recibir es igual de importante. Si no podemos o no sabemos aceptar lo que otros nos ofrecen, puede que sea porque no nos sintamos merecedores. Por
eso, el acto de dar se convierte en la búsqueda del consentimiento. Cuando únicamente das, buscas ser reconocido por tu buena obra pero no por lo que eres. Si te valoras a ti mismo, dar te resultará tan sencillo como recibir, y será un hecho desinteresado
Buscar continuamente la aprobación externa es un signo de baja autoestima. Si nos centramos en fortalecerla, pasaremos a ser nuestra propia fuente de valoración y personas más auténticas.
1 MUÉSTRATE TAL COMO ERES
Cuando nos falta seguridad en nosotros mismos, ocultamos la verdadera persona que somos, ya que el miedo al rechazo ha¬ce que actuemos de acuerdo a lo que supo¬nemos que esperan de nosotros. Vestimos nuestra personalidad con los más variados disfraces para adecua
rlos a las distintas per¬sonas y circunstancias a las que nos enfren¬tamos. Además de resultar agotador, este comportamiento acaba generando un esta¬do de confusión tan grande que al final ya no sabemos qué es auténtico y qué es un disfraz. Lo mejor es atrevemos a ser siem¬pre como realmente somos, asumiendo que no podemos gustar a todo el mundo, de la misma manera que no todas las personas nos gustan a nosotros. No se trata de recha¬zar sino de elegir: como tenemos criterios y pensamientos diferentes, solemos reunir¬nos con quienes los comparten. Mostramos como realmente somos nos dará la seguri¬dad de tener afectos sinceros y la tranqui¬lidad de reafirmamos en nosotros mismos.2 SÉ AUTÓNOMO
Ya desde niños nos vemos sometidos a unas normas de comportamiento que solemos asumir como normales. Son muchas las re¬glas que cumplimos sin queja, sin ponerlas en duda: en el colegio, en el trabajo, en las instituciones... La sociedad marca las pau¬tas que debemos aceptar para no provocar conflictos. Paralelamente, cada uno de no¬sotros tiene sus propias normas o pautas personales a partir de las cuales se “gobier¬na” y que ninguna otra persona conoce me¬jor que nosotros mismos. Saber manejarse de acuerdo a estas normas personales, y no según las de otra persona, es la segunda condición para tener una buena autoesti¬ma. Escúchate a ti mismo, sé consecuente con lo que piensas. Haz lo que te haga sen¬tirte bien realmente.
3 MARCA UNOS LÍMITES
Nuevamente, el miedo al rechazo, a no ser aceptados y queridos, hace que una de las palabras más difíciles de pronunciar se “no”. Saber poner límites significa aceptar sólo aquello que sabemos que podemos y queremos hacer. Saber decir que no te dará satisfacciones y aceptarás sólo aquello que te haga bien, que sea positivo para U y que realmente quieras que te pase. Es importante recordar que poner límites forma parte del respeto hacia nosotros mismos. No se trata de negar sino de crear síes auténticos.4 SIÉNTETE ORGULLOSO
Cada vez que nos disfrazamos para ser aceptados, que obedecemos las normas y reglas de los demás para pertenecer a un grupo o que dej amos de decir que “no” a lo que nos daña, estamos perdiendo la oportunidad de sentimos orgullosos de ser quienes somos. Es decir, reemplazamos nuestro nombre propio, el que verdaderamente nos identifica, por la identidad de lo que creemos que tiene más valor. Por ejemplo, cuando yo me presento, siempre digo: “Soy Elizabeth” y continúo con lo que tengo que
de hacerlo así, dijera: “Soy psicóloga”, se evidenciaría que mi orgullo radica en mi profesión y no en mi misma. Por supuesto que también puedo estar orgullosa de ser psicóloga, pero no lo estaré si primero no estoy orgullosa de mí misma, simple¬mente por el hecho de ser Elizabeth. Inten¬ta dejar de buscar por qué sentirte orgulloso y procura entender que la sola razón de ser quien eres es motivo de sobra.
5 APRENDE TAMBIÉN A RECIBIR

Puede que creas que lo más importante es dar, no obstante, aunque no sea el mensaje más escuchado, recibir es igual de importante. Si no podemos o no sabemos aceptar lo que otros nos ofrecen, puede que sea porque no nos sintamos merecedores. Por
eso, el acto de dar se convierte en la búsqueda del consentimiento. Cuando únicamente das, buscas ser reconocido por tu buena obra pero no por lo que eres. Si te valoras a ti mismo, dar te resultará tan sencillo como recibir, y será un hecho desinteresado
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